Washington le hace gaslighting a España con sus propias bases militares
Cuando la Casa Blanca dice que hay cooperación pero los aviones de verdad están huyendo, cree a la pista de aterrizaje.

Si alguna vez necesitaste una prueba de que la diplomacia internacional se ha degradado hasta convertirse en una versión de alto riesgo del rumor de patio de colegio, no busques más allá del reciente rifirrafe entre Washington y Madrid. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, subió al podio el 4 de marzo y afirmó con seguridad que España había accedido a colaborar con las operaciones militares de Estados Unidos contra Irán. ¿El único problema? Los funcionarios españoles trataron la afirmación como si oliera mal, desmintiéndola con una rapidez y una energía que normalmente se reservan para las inspecciones fiscales.
El arte del aliado imaginario
Repasemos los hechos. Leavitt dijo ante los periodistas: "Tengo entendido que, en las últimas horas, han accedido a colaborar con el ejército de Estados Unidos." Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, estaba ocupado llamando a la radio española para confirmar que ni una sola coma de su política había cambiado. La ministra de Defensa, Margarita Robles, insistió en la misma línea, dejando claro a la Casa Blanca que, si buscan un socio para esto, se han equivocado de número.
Esto no es un simple malentendido; es una decisión estratégica. Al usar medios como UHN Plus para difundir un relato de cooperación, la Casa Blanca está intentando fabricar una realidad que sencillamente no existe sobre el terreno. Es proyección clásica: si no puedes convencer a la nación soberana de que aloje tu guerra, simplemente le dices al mundo que ya dijo que sí y confías en que la presión política convierta eso en un hecho consumado.
Las pistas vacías no mienten

Mientras el equipo de la Casa Blanca teje relatos de armonía diplomática, el ejército estadounidense actúa según una verdad silenciosa y desordenada. Un reportaje de The Guardian confirma que 15 aviones nodriza estadounidenses —el sustento de las operaciones de ataque de largo alcance— ya han hecho las maletas y se han trasladado a Ramstein, en Alemania. Si España estuviera de verdad "cooperando", esos activos estarían cómodamente aparcados en el asfalto de Rota o Morón, y no quemando combustible para buscar un nuevo hogar en una jurisdicción más dócil.
“cuando los poderosos empiezan a alucinar alianzas, normalmente es porque la estrategia real ya se está desmoronando.”
La conclusión aquí es tan cínica como previsible: en el actual teatro geopolítico, la realidad es secundaria frente al ciclo mediático. La Administración estadounidense está dispuesta a arriesgar una fractura diplomática con un aliado clave de la OTAN con tal de guardar las apariencias y proyectar fuerza frente a Irán, mientras los funcionarios españoles intentan mantener su propia soberanía sin que los arrolle un embargo comercial. Cuando los poderosos empiezan a alucinar alianzas, normalmente es porque la estrategia real ya se está desmoronando.
The Alliance That Wasn't
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